Covid en Australia (p. 5)

El 2021 prometía. Mientras en Chile los casos seguían desatados y las restricciones se mantenían, en Australia todo indicaba que el susto por el virus había pasado y en New South Wales los casos estaban contenidos, así que nos podíamos seguir relajando. No había riesgo.

Los coletazos por el outbreak de diciembre seguían para los que éramos trabajadores casuales, pocas horas de trabajo en restaurantes producto de las cancelaciones de reservas, pero era verano, así que poquito importaba. Se podía utilizar el tiempo para hacer otras cosas: visitar lugares nuevos, recorrer playas distintas o hacer caminatas.

Parsley Bay, Sydney.

Mientras los meses del verano fueron un poquito flojos, marzo sirvió para recuperar todo ese tiempo perdido. Durante todo este tiempo estuve haciendo mi vida en la playa. Fiesta de la empresa donde trabajaba, salidas y despedidas de amigos que se cambiaban de trabajo, idas a espectaculos artísticos, la visita de mi buen amigo Hilton en Sydney y otros eventos sociales iban copando la agenda.

Trabajaba en el mismo suburbio que vivía y estudiaba online. La verdad no necesitaba moverme a ningún otro lado, porque esas es una de las ventajas de vivir en Bondi. Es una mini ciudad. Tienes absolutamente de todo sin salir de este sector.

Milpa+RockPool team. The Island Party, Sydney.

Pero a mi me gusta salir a conocer bares o restaurantes nuevos y en eso coincidía con dos de mis amigas: Berna y Caro, así que de tanto en tanto buscábamos lugares nuevos con buenas recomendaciones para salir a recorrer. Y así pasamos por las mejores burgers de Bondi, restaurant francés, mediterráneo y otros… Why not? La vida ya era normal.

Me acuerdo sentir un poco de culpa cuando se abrieron las pistas de baile de los bares porque justo coincidió con el cumpleaños de la Nickie. Estábamos todos pegadísimos en un bar bailando reggaetón old-school hasta abajo, pero en Chile seguían encerrados. Y cada historia que uno subía en Instagram tenía la respuesta casi inmediata desde el otro lado del mundo. A veces era mejor no publicar nada.

Todo parecía andar de maravillas hasta que apareció un nuevo caso para el fin de semana largo del cumpleaños de la Reina, 4 días de feriado y un señor en sus 60’s que trabajaba trasladando personal de aerolíneas desde el aeropuerto a la residencia sanitaria dio positivo y era la temida variable Delta. Lo que más me preocupaba a esa altura es que tenía un viaje programado para visitar a mis amigos Daniel y Gonzalo y, obvio, también peligraba.

COVID-19, aquí vamos de nuevo…

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